lunes

hoy estuve con Fran(z)...

hoy estuve con Fran(z), no nació en Praga, es español. No nació en el siglo 19, sino en la década de los 40, así que claro, claro se ve, es así, está vivo y tiene poco dinero, bebe. Me llamó por teléfono por pura casualidad y después lo encontré en la calle, sentado en el suelo, manchado su jersei rojo. No es simpático, tampoco elocuente en el habla, pero es genio, seguro. 'Se equivocaron con las fechas, los lugares', me decía, 'se equivocaron y no quieren volver atrás'. Le intenté interrogar sobre el mono de la academia y qué hay de Josefina la cantante, pero no me quiso; y después de tarabundear se fue calle abajo.

martes

vete al cruce pégame un tiro y vete bajando

vete al cruce pégame un tiro y vete bajando
vete al cruce pégame un tiro y vete bajando
vete al cruce pégame un tiro y vete bajando
vete al cruce pégame un tiro y vete bajando
çpero vete...

oh, mierda, vete, vete de aquí
y siempre recuerda que el tiempo pretende
el tiempo pretende
recuérdalo
lo pretende, el tiempo, yeah
pretende qué tiempo
tiempo que pretende
tiempo
tiempo
tiempo
blog, blog, blog
piso, piso, piso, wc,
3 habitaciones, tres habitaciones amplias, calefacción
calefacción a gas
calefacción a gas por cuenta de la comunidad
la comunidad por cuenta del propietario
la comunidad por cuenta de la propietaria
tiempo
tiempo
inmobiliaria
inmobiliaria
te quiero
te adoro
pasta, pasta
y ventanas
ventanas que cierren, oh, ventanas dobles con persianas atrapadas
ten cuidado no subas demasiado que se atasca, la persiana
genial
wc
wc
pis
y cocina con horno, y eléctrico y gas y llama y pastelitos
y las bragas
y la braga de una anciana
ay ay ay
que viene el invierno
un metro hasta la puerta
una puerta hasta el metro
viva el vecino y viva el felpudo tuyo, mua
tiempo
qué pretendes
recuérdame, dame un toque, yo voy primero, dame un toque, qué pretendes, dame un toque
y después por la tarde
recuérdalo
vete al cruce pégame un tiro y vete bajando
vete al cruce pégame un tiro y vete bajando

sábado

Mirada en el metro

"Tienen cierta gracia las mujeres con el cabello corto, como un chico. La que presencio tiene aires y rasgos duros pero, aun sus cuarenta y pico, viste una piel viva y amarilla, sin maquillaje, bastante agradable. Y su simpatía se aloja en el cabello cano que transporta, erizado y regular, parece haber sido adquirido en alguna oficinabufetdeabogadoscajadeahorrosteasesoramossincompromiso de la Gran Vía de Bilbao. Su vida es triste, o esa sensación transmite ahora...; quizá por un fuerte compromiso en defensa del género. Se va."

jueves

Maquillaje

Carolina se había maquillado hasta la saciedad.
-- Amor mío, te has maquillado hasta la saciedad.
-- ¿No te gusto? Dime por favor que te gusto.
-- No.
-- ¿No te gusto o no quieres decírmelo?...
-- No...
--... eres un chico muy retraído, es normal que no te comieras nada antes de encontrarme a mí.
-- No es eso...
-- ¡Oh, venga! Dime que te pongo. Dime que sólo de verme se te pone dura como el cemento.
-- Amor mío, estás tan fea que apenas te reconozco.

martes

Robert Jordan en la cabeza

Ya se revolvía aquel café en mi vientre. De casa al metro no pensé, solamente seguía mis pasos, mirando sin mirar. Una vez apresado en el cuarto vagón me defendí tras la actitud ñoña y fácil de María, la amante de Robert Jordan que hizo doblar las campanas del inglés que creó Hemingway. En mitad del trayecto saqué la cabeza por encima del saco de dormir y vi gente desparramada entre los diversos huecos del tren. Tuve la impresión fotográfica de estar viendo una escena predispuesta que jamás cambia, y de la que jamás se puede apartar la vista. Volví a las trincheras hasta llegar a mi estación. Del metro al trabajo, presa de la ansiedad, busqué imaginación mientras caminaba automáticamente. Alguien me saludó, pero no acerté a ver. Ya llegaba a la puerta del curro y, satisfecho, creí que había llegado a alguna conclusión literaria acerca de aquel inglés comprometido de Ernest, pero no era así. Únicamente logré retener el nombre de Robert Jordan en la cabeza, repitiendo cada sílaba rítmicamente, ahogado en el metalenguaje, haciendo caso omiso de la verdadera historia. Puta ansiedad, me dije. Más metalenguaje. Y entré.

Pingüinito rojo

Me planté en frente. Me miró a los ojos. No me tenía miedo. Era algo con lo que yo no había contado. Me puse rojo después de una explicación dudosa. Se mofó de mí. Y, al fin, salí del despacho con la cabeza torcida, sin carácter, sin seguridad, con el espíritu cuajado y mermelada en la sién.

miércoles

Felix molesta

tok tok

pasa

qué haces?

qué te parece?

escribir?

escribir una novela

QUÉ? en serio?

no.

y de qué trata? de qué¿ de qué?

Félix déjame tranquilo.

ññññ.... clock!